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viernes, 15 de noviembre de 2013

Cómo Hablar… sin caer mal


Cómo Hablar… sin caer mal


Cuando los humanos comenzamos a hablar lo hacemos sin ningún tipo de restricción o malicia, nuestra capacidad cognitiva nos permite ir alimentándonos del lenguaje que nos rodea y asociándolo con figuras y formas. Los niños suelen ser honestos en sus respuestas y sólo aprenden a mentir y a reservar sus opiniones en la medida en que se les va enseñado a ajustarse a las reglas sociales impuestas por el grupo cultural al que pertenezcan. Poco a poco, y en la medida en que nos desenvolvemos en el mundo de los adultos, expresar lo que sentimos o pensamos en realidad se convierte en un asunto del pasado. Aunque es verdad que como parte de una sociedad no podemos andar por ahí hablando sin medir nuestras palabras, guardarnos las cosas se convierte en algo frustrante y dañino para nuestra salud. No se trata de no hablar, sino de aprender a hacerlo.

No te afanes por los demás- Es imposible agradarle a la extensa variedad de seres humanos que existen en el mundo, así que tratarlo puede llevarte a la locura, o impulsarte a un mar donde tú misma no sabes ni quién eres. Ten en cuenta que quienes te quieren en realidad compartirán tu opinión o por lo menos respetarán el hecho de que la compartas con ellos.

No permitas que te intimiden- Muchas personas tratarán de hacerte sentir menos por expresar lo que sientes o piensas, ten presente que en el fondo se trata de individuos que quisieran tener el coraje de expresar lo que llevan por dentro.

Escoge un buen tono y el momento- Tienes derecho a expresar lo que sientes y piensas, pero no en el momento en que se te ocurra o como primero te salga. Siempre es recomendable no reaccionar en el momento, ya que puedes decir algo ofensivo como consecuencia de la rabia. Deja que se calmen tus emociones y luego solicita hablar con la persona o personas involucradas y exprésales lo que sientes.

Mantén la calma- Sólo porque tú ves las cosas de una manera, no significa que el resto del universo tenga que estar de acuerdo contigo. Ten en cuenta que los demás también tienen derecho a estar en desacuerdo contigo. Permíteles que expresen su forma de pensar sin alterarte. Expón tus puntos pero no pretendas cambiar la forma de pensar de alguien más y hagas lo que hagas, evita gritar.

Pasitos de bebé- Puedes comenzar por expresar lo que sientes con tus amigos y familia, de esa manera te sentirás más cómoda hablando sobre lo que realmente piensas frente a otros. Recuerda, no se trata de ofender a otros individuos, pero sí de defender quién eres tú y lo que piensas.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Tener relaciones sexuales es bueno para tu cuerpo y tu salud.


Tener relaciones sexuales es bueno para tu cuerpo, pero los beneficios dependen de la frecuencia en que lo hagas. Toma nota.

UNA VEZ A LA SEMANA
Beneficiado: Tu peso
El sexo hace que tu cerebro libere oxitocina, la cual promueve el sueño. ¿Sabes lo que eso significa? Entre más duermes, más calorías quemas. Es por eso que una relación sexual a la semana cambiará tu peso. El sueño regula a las hormonas del hambre y no te permitirá comer más de lo que tu cuerpo necesita.
DOS VECES A LA SEMANA
Beneficiado: Tu sistema inmunológico
Las parejas que lo hacen dos veces a la semana o tres tienen un 30% más de proteínas inmunoglobinas, las cuales te protegen de distintas enfermedades. Los investigadores creen que los efectos post-sexo del humor tienen un rol súper importante en mantenerte saludable.
TRES VECES A LA SEMANA
Beneficiado: Tu corazón
El sexo mejora el ritmo cardiaco y la circulación de la sangre. Las parejas que tienen relaciones sexuales tres veces a la semana tienen menos riesgo de sufrir un infarto. Si tu chico o tú tienen problemas del corazón primero consulten a su médico y luego vayan a la cama, pero no a dormir.
CUATRO VECES A LA SEMANA
Beneficiado: Tu piel
Aquellos que lo hacen cuatro veces a la semana se ven siete años más jóvenes que aquellos que solamente lo practican una vez a la semana. ¿La razón? El sexo produce hormonas de crecimiento que no solamente eliminan grasa sino que también favorecen a la piel.
CINCO VECES A LA SEMANA
Beneficiado: Tu disposición
El sexo frecuente está vinculado con la energía, concentración y optimismo. Así que, cuando no te estás divirtiendo con tu galán entre las sábanas, estarás de peor humor y tu desempeño en el trabajo no será el deseado.
SEIS VECES A LA SEMANA
Beneficiado: Tu cerebro
Para ser la más lista, tendrás que quitarte toda la ropa… lo más que se pueda. Felicítate a ti y a tu pareja de estar en el número 6, ya que no solamente has de estar en buen estado de salud sino que también en tu mente. Cuando tienes relaciones, la circulación de la sangre mejora y se liberan hormonas que le da un empujón a tu capacidad intelectual. Incluso ayuda a la creación de nuevas neuronas.
SIETE VECES A LA SEMANA
Beneficiado: Tu estado de ánimo
¡Wow! Si lo están haciendo tú y tu pareja todos los días simplemente no hay palabras. El sexo regular reduce la ansiedad y produce endorfinas, las cuales te harán una de las mujeres más felices y saludables del planeta.


sábado, 17 de agosto de 2013

Las ventajas del sexo mañanero

Las ventajas del sexo mañanero




Es bien sabido que el sexo mañanero es buenísimo para curar la gripe pero, ¿sabías que también tiene otros beneficios?
Es difícil imaginar una buena sesión de sexo a las 7 de la mañana, en especial porque al momento de despertar, el mal aliento hace presencia, el cabello parece un nido de pájaros y definitivamente los sentidos no están en su máximo.
Aunque suene como una pesadilla, realmente puede disfrutarse y es que, aunque los hombres siempre piensen en sexo, es en la mañana cuando verdaderamente lo desean. Es lo primero en lo que piensan al despertar y, a pesar de que suena como una locura, hay fundamentos científicos que lo sostienen.
La razón
Hay una razón biológica, al momento de despertar, los niveles de testosterona en los hombres alcanzan su clímax. Si no lo sabes, la testosterona es el factor principal para el deseo sexual. Además, si has dormido con tu chico, sabrás que en la mañana tienen una erección gracias a que la circulación de la sangre incrementa durante la noche. Claro que esto es algo completamente inconsciente y, cuando despiertan, ni siquiera lo notan en seguida.
Beneficios
Tal vez lo último que se te venga a la mente al despertar sean las probabilidades de tener un orgasmo pero esta opción no deberías descartarla tan fácilmente porque, además de ponerte de buen humor desde el principio del día, también podría hacer maravillas con otras partes de tu cuerpo.
Cuando los niveles de testosterona en los hombres están elevados, él tendrá una gran resistencia y energía así que durará muchísimo más durante la acción.
La Universidad de Queen ha descubierto que el sexo mañanero disminuye las posibilidades de tener un infarto y ayuda a la circulación de la sangre. También es súper efectivo para eliminar la migraña, inflamación y dolor en las arterias. Y, como todos saben, es ideal para bajar de peso ya que, en cada sesión, quemas 300 calorías.
Todos saben que, después de una buena noche de sexo, las chicas, además de tener un estilo de cabello atrevido, obtienen un brillo precioso. Es por eso que deberían hacerlo en la mañana para dejar que tu rostro y cabello brille por todo el día. ¿Sabes por qué sucede esto? Por la producción de estrógeno y otras hormonas durante el sexo.
Al igual que cuando haces ejercicio, teniendo una noche de pasión, liberas endorfinas y oxitocina las cuales te hacen una mujer más feliz y le dan un empujón a tu sistema inmunológico. Esto quiere decir que no solamente estarás de mejor humor todo el día sino que también te mantendrás súper saludable.
Cuando una mujer tiene un orgasmo, su útero se contrae y, en el proceso, desecha de su cuerpo los componentes que causan cólicos. Cuando el número de contracciones uterinas disminuyen pueden ayudar a que fluya más rápidamente la sangre de la menstruación así que tu periodo podría durar menos.

domingo, 3 de febrero de 2013

13 cosas que a tu pareja le valen… madre


13 cosas que a tu pareja le valen… madre

No nota tu nuevo corte de pelo ni aprecia que dediques toda la tarde a arreglarte, tampoco le queda muy claro lo valioso de escucharte o cuidar detalles como bajar la tapa del WC.
Pero no lo hace por maldad, sino por algo peor: ¡simplemente no le importa!

Enumeramos los 13 casos más comunes, ¿cuál crees que nos faltó?

1. Ella: “¡Háblame!”. Él: “¿De qué?”.
¿Alguna vez has sentido que mientras a ti te sobran las palabras a él parecen faltarle? Pues tienes razón: mientras tú utilizas 23 mil palabras al día, ellos pronuncian sólo la mitad. Y no sólo eso: el centro de comunicación del hombre está limitado al lado derecho del cerebro, en tanto que el de la mujer es más grande y ocupa ambos hemisferios. Es por esto que la comunicación, importantísima para las chicas, no es el fuerte de ellos.



2. Ella: “¿Me estás escuchando?”. Él: “¿Decías?”.
Y por cierto: la comunicación es imprescindible para ellas… en ambos sentidos.

3. Ella: “¡Baja la $#%@ tapa del WC!”. Él: “¿La qué del qué?”.
No importa cuántas veces se lo pidas… siempre va a olvidarlo. Tampoco cierra el tubo del dentífrico y siempre deja las cajas de leche vacías en el refrigerador. La razón de este comportamiento es un misterio. Quizás se deba, como señalan los neurólogos, a que el área cerebral que involucra la memoria a corto plazo es más pequeña en ellos. Por lo visto el que tengan el cerebro más grande ¡no los hace más inteligentes!

4. Ella: “¡Lista!, ¿qué tal me veo?”. Él: “Bien (¡por fin!)”.
Tardas horas en arreglarte para lucir bien para él, para ti y para los demás… ellos no lo aprecian porque sólo invierten cinco minutos en su apariencia (siete si se bañan).

5. Ella: “¡Rebajas!”. Él: “Ya vámonos, ya vámonos, ya…”.
Tú puedes pasar horas comprando, él necesita apenas unos minutos; las chicas comparan precios, buscan, se fijan hasta en los más mínimos detalles, ellos van por lo que necesitan y huyen de la tienda.
Para ti el shopping es importante, para él no… al menos esto dice el estudio “Los hombres compran, las mujeres van de compras” (¡atinadísimo título!), realizado por Jay H. Baker y la consultora canadiense Verde Group.
Concluyeron que para los varones el ir de compras es una misión más y se preocupan básicamente por cuestiones utilitarias “como tener espacio para estacionarse, que el producto esté disponible en stock o que no haya largas colas para pagar”, mientras ellas se involucran de manera emocional y disfrutan de toda la experiencia de comprar.

6. Ella: “¿Me amas?”. Él: “Claro… ¿vamos a la cama?”.
Ellas hacen el amor, ellos… no siempre. A ti te gusta el sexo, especialmente si involucra emociones, pero los chicos son más hábiles para separar la pasión del amor.
Una vez más, la ciencia tiene una explicación para entender por qué lo que a ti te importa, a tu amado lo tiene sin cuidado. De acuerdo con El sexo en el cerebro, libro de Anne Moir y David Jessel.
“El cerebro masculino tiene un archivador concreto para el sexo, que no guarda relación alguna con las emociones. El de la mujer conecta esta actividad con una variedad mucho más amplia de información emocional, donde son muy importantes las relaciones”.

7. Ella: “¡Tengo celulitis!”. Él: “¿Y?”.
Ya sea el tamaño de tu busto, unos kilos de más o la piel de naranja en el trasero, la realidad es que jamás estarás conforme con tu físico. Pero justo cuando estás maldiciendo al espejo… él quiere verte desnuda.
“Las chicas son más dadas a creer (y padecer) los estereotipos de belleza que impone la sociedad actual; esto se debe a que ellas son bombardeadas con mensajes como ‘sé delgada’, o ‘luce así’. Se trata de cánones estéticos imposibles de cumplir y que sólo frustran al público femenino”, nos explica el sociólogo José Luis Lezama.
Lo irónico es que una reciente encuesta de la revista española Cuore reveló que 81 por ciento de los hombres las prefiere naturales y curvilíneas.

8. Ella: “Buaaa…”. Él: “¿Estás llorando?”.
Tú eres sentimental y no lo ocultas, pero él es más duro que una piedra. Además de que ellos han sido educados para ser fuertes, sumemos el hecho de que los expertos han encontrado que los sentimientos afectan más al cerebro femenino.
El neurólogo Mark George, observando imágenes de la actividad cerebral de hombres y mujeres a los que se les hizo recordar experiencias emotivas, halló que ellas reaccionan más ante a las emociones, sobre todo a la tristeza. Así es: no es sentimental porque su cerebro es más frío.

9. Ella: “¿Vamos a ver una película?”. Él: “¡No, otra comedia romántica nooo!”.
Y entonces, como tú eres más sensible… que no te extrañe que no le importen las chick flicks.

10. Ella: “Estoy que ni yo misma me aguanto”. Él: “Avísame cuando se te pase”
Si bien las hormonas hacen de las suyas en los dos sexos, es cierto que las mujeres se llevan la peor parte: cada mes hacen estragos en tu ánimo. Para ellos, que tienen una idea vaga de lo que es la menstruación, tus cambios de humor hormonales son algo así como pequeños estados de locura. No te esfuerces: nunca lo van a entender.

11. Ella: “¡Cómo te atreves a decirme eso!”. Él: “¿Qué dije?”.
Mientras tú cuidas cada una de tus palabras y lo tratas con pinzas, él abre la boca y suelta la primer tontería que le viene a la cabeza. Te lastima… y no le importa.
La ciencia tiene una explicación: Allan y Barbara Pease, autores del libro Por qué los hombres mienten y las mujeres lloran, explican que ellas “están mejor equipadas para percibir cosas ante las que los chicos son comparativamente ciegos y sordos. Están más capacitadas para captar señales sociales y matices importantes en el tono de voz o en la intensidad de la expresión”.
“Los hombres se ‘crispan’ a veces ante la reacción que tienen las chicas frente a lo que ellos dicen, no se dan cuenta de que las mujeres están ‘oyendo’ probablemente mucho más de lo que ellos mismos creen estar ‘diciendo’”.

12. Ella: “Abrázame”. Él: “Espérame tantito”.
Para ti las demostraciones de cariño son fundamentales, ¿por qué para él no? La respuesta es que a ellos les bastan sus altos niveles de testosterona para disparar su deseo sexual, mientras que las mujeres requieren de los abrazos y besos para liberar oxitocina, conocida como la molécula afrodisíaca, y así despertar la libido.

13. Ella: “¡Mira esos zapatos!”. Él: “¿Realmente necesitas otro par?”.
Tu calzado es más que una compra, ¡se trata de una inversión más que necesaria!: realza tu apariencia, estiliza tu figura, puede darle un giro a un outfit aburrido… es decir, es indispensable.
¿Ellos? Sólo necesitan un par negro y otro café.